lunes, 28 de noviembre de 2016

Extremadura.




Cuan gloriosa 
tierra aquella 
de conquistadores
y encinas. 
Que buena ella,
que hace 
suya la sangre 
y también la pena, 
de quienes sin 
quererlo atrás la 
dejan, en busca 
de un presente
con mayor fortuna.

Como la nueva
raíz a la vieja
tierra, el extremeño 
siempre será 
extremeño.
Da igual lo
amable que sea 
la madre que le 
adopte, da igual
lo complaciente 
que se muestre
el padre que 
hoy le quiere.

En sus huesos 
un solo apellido.
En sus entrañas,
pueblos de tierra,
aire y río.
Acento claro,
sin prisa y cólera.
Extremadura morena,
guapa y pura, 
de buenas aguas 
y corriente muda.

En el rocío
de su mañana 
y aquel calor 
que aún hoy
les derrumba, 
el recuerdo de 
sus nanas,
amamanta  la risa
y su lúcida lágrima.

Cuando gloriosa esa tierra, 
orgullo de quienes
la sienten bajo los pies 
y en el alma,
…frente los ojos
y, tras la eternidad
de su espada.



2º puesto.

http://fussioneditorial.com/blog/antologia-de-relatos-de-fussion-editorial/



miércoles, 23 de noviembre de 2016

Menuda broma de mierda.




He salido del oculista convencido que soy adoptado, que no soy el que siempre pensé ser. Resulta que la miopía y el astigmatismo son hereditarios, pero mamá, papá y la abuela tienen hasta la fecha una vista agudísima, en cambio yo, media dioptría en uno y entera en el otro. ¡Qué desgracia más gorda la mía! ¿Quiénes serán mis padres en verdad? a lo mejor resulta que vengo de una familia de artistas callejeros y he pensado siempre que lo más interesante que han hecho mis antepasados ha sido enseñarse a nadar en una acequia de regar.

Logre desconcertar de tan desagradable asunto (el de la adopción), tras hablar con mi amiga Rafi y exponerme esta la idea de gastar una broma a la Gertru. –¿Creamos en facebook un evento falso, la invitamos, y a ver si se presenta?
-Que mala eres jodia- le dije, y es que la Rafi tiene más peligro que un mechero en un polvorín.
-Ya, lo sé, pero qué me dices, ¿lo hacemos?
-Vamos a ello. ¿Qué has pensado?- pregunté muy intrigado.
-Noche temática en la cafetería del tanatorio viejo, tema. “A la muerte de todo menos luto y tristeza” avisamos que hay que presentarse disfrazados de pistolero o cabaretera, hablamos con la peña, que todos confirmen asistencia pero ni se asomen por allí, y tú y yo lo grabamos para luego compartirlo por las redes y partirnos la caja.
-¿Y si no aparece?
-Habremos perdido una noche, pero ¿qué es una noche en la eternidad?

Su convincente argumentación alejó toda duda y esa misma tarde ya pululaban por facebook las invitaciones al ficticio evento. A la hora de colgarla y previo aviso al resto de colegas, habían confirmados al evento setenta y tres personas, media hora después, la Gertru era una más en la cuadrilla que se suponían asistirán a la fiesta. Por whatsapp la Gertru me preguntó. –En el tanatorio, ¿habéis hablado primero con ellos del tema no fuera a ser que se molesten?

-Por supuesto mujer, como se iba a organizar algo así sin  previa autorización- estaba respondiendo y los ojos me lloraban de las risotadas que soltaba. Luego, también por whatsapp (que la pela es la pela) avise a Rafi. -¿Ha picado?-, dos caras muy sonrientes fue la confirmación de que Rafi se daba por enterada.

La noche de autos, ósea, la de la broma, Rafi y este menda, con un frío espantoso, aguardamos con una camarita en mano la posible llegada de la Gertru camuflados en la terraza exterior que tenía la cafetería del tanatorio viejo. Con poco más de un cuarto de hora sobre la acordada, yo y la otra ya teníamos los moquitos como estalactitas por el dichoso frío, apareció su coche en el aparcamiento que llevaba a la entrada principal. Conociéndola y sabiendo de su maniática puntualidad, ese retraso era sin duda adrede, mera y pura inseguridad, y quién podría culparla, eso de presentarse disfraza, en su caso de cabaretera rojo pasión, en el tanatorio sin ir acompañada… jodio, jodio.

Pese llegar algo tarde, dudó, y nosotros nos cagamos cien veces en su madre. Se quedó en el interior del coche un buen rato, desde nuestra ubicación no la veíamos bien, pero notamos cómo giraba el pescuezo cada vez que veía o escuchaba que alguien se movía por fuera. Hubo un momento donde pensamos que la perdíamos, que se marcharía sin poner la patita fuera de su coche, entonces me llegó un whatsapp de ella. -¿Dónde estáis?
Con los dedos entumecidos y con gran esfuerzo le respondí. -En la cafetería del tanatorio viejo, arriba, ya estamos casi todos ¿Dónde andas tú?
-Ok, ya llego.
-Prepara la cámara que por fin sale- dije a Rafi cuando leí la respuesta de la otra.

Un impuntual accidente ocurrido horas antes en el circo ambulante que llevaba una semana llenando los lavaparabrisas de los coches con publicidad, precisamente aquella noche en la que pusieron la entrada al 60% para todos los que fueran disfrazados por aquello de halloween, mandó todos nuestros planes al traste.

El fallecimiento del trapecista al partirse el cuello en un aparatoso picado que no logró frenar una más que remendada red. Dejó desconsoladas a la mujer y a la amante (trapecista y taquillera del mismo circo), y a los seis hijos que entre ambas sumaban. Y también llenó el tanatorio de zombis, vampiros, payasos, vedettes, policías enanos y enfermeras zancudas. Y entre todos ellos, llegados casi a la par, la Gertru con una enorme sonrisa. ¡Puta suerte la suya!

Para seguir sumando una casualidad que más bien parecía una putada echa a la medida, Hank, el trapecista de los cojones, era de esos cachondos que había dejado por escrito que el día que la palmara, no quería lágrimas, si no alegría y tequila. El tío que explotaba la cafetería estaba que no cagaba, le faltaban manos para servir y eso que llamo a la mujer y la cuñada para que le ayudarán.

El ambiente distendido y festero, hizo subir a quejarse a amigos y familiares que velaban a otros difuntos, pero todo el que subía a la cafetería, ya no bajaba, la priva era por cuenta de la viuda, y hay que ver que buenos y prietitos estaban todos los currantes del circo, hasta los payasos engañaban cosa mala, sus amplias ropas y feo maquillaje no hacían justicia a los cuerpazos que se gastaban, y allí, en la cafetería, la pena era menos pena.

-¿Y ahora qué hacemos?- pregunté helado de frío.
-Si entramos y nos ve la Gertru sin disfrazar se va a dar cuenta y la que se va a partir de risa va a ser ella de nosotros.
-Sí, eso lo tengo claro, pero es que me meo- dije con el baile del tal Sambito.
-¿Qué crees que hacía yo agachada junto la jardinera aquella?- dijo Rafi señalando hacia una esquina.

La Gertru se lo pasó de cine, tonteo bastante con una momia y terminó ligando con una especie de hombre lobo despeluchado. Cerca de las cuatro de la madrugada fue cuando por fin se marchó y pudimos dejar aquel puto y asqueroso balcón, o terraza, que cada cual le llame como le salga de la gana. Todavía noto el frío mordiéndome los huesos, dos horas y pico me costó entrar en calor y poder estirarme, lo dicho, una noche de mierda como espero no tener jamás otra.


Al primero que me diga de gastar una broma o me mencione el tanatorio sin haber de por medio un fiambre conocido o con claro compromiso grrr… le muerdo.

viernes, 18 de noviembre de 2016

En su castillo.

Haciendo guardia en la almena de tu castillo,
el tiempo calla por respeto
a todo aquel talento y todo aquel otro cielo,
que dice de nosotros poco poco poco.
Guardados tan blancos huesos
al fondo negro de tu alto cortijo,
veranos con su invierno corretean entre nichos.
Y nadie, ni uno sólo, alza su dedo
para contar lamentos o llenarse de olvido.
Comienzan los meses a borrar sonrisas,
araña el tiempo, como la luna a sus estrellas.
Comienzan y terminan las vidas,
las historias y las palabras mal heridas.
Y allá, en aquella lejana almena,
no se volvieron a escuchar
los romances del hombre,
que muerto de adentro hacia afuera,
se hizo cuento y se hizo leyenda.

martes, 15 de noviembre de 2016

Lecturas ilicitanas.

Hace unos días, hablando por facebook con un amigo de Londres sobre Elche, osease, mi pueblo. Sus habitantes, clima, historia, costumbres, gastronomía, etc. (Está pensando la criatura en visitarnos), salió el tema literario, puesto que su afición y vida profesional va entorno a la lengua hispana. Ya saben, quería saber si en Elche hay movimiento de escritores, columnistas, letristas, poetas... si se hacen tertulias literarias, recitales, presentaciones de libros, coloquios, etc.

A ver, en Elche somos más de 200.000 almas, que pueden o no ser muchas, depende con que otra localidad se nos compare. Pero a mi parecer ya somos un número importante. Con lo que sí -le dije- hay de todo y bastante, y no solo en lo literario, también en las artes plásticas, música, etc. 

Comenté a este amigo hasta donde pude hacerlo, ya que en Elche son varios los grupos, asociaciones y movimientos literarios que existen. Yo pertenezco a uno, pero haber hay varios, y me consta que numerosos. Y cada uno de ellos con sus reuniones, encuentros y saraos, por lo que en Elche no faltan eventos (tertulias, recitales, presentaciones, cuentacuentos, etc), prácticamente cada semana. 

Sí, creo que se puede decir que Elche culturalmente siempre esta en movimiento, como he dicho, tanto literario como en ese amplio resto de maneras y formas de expresarse, Otra cosa muy distinta es que se sepa, conozca o los órganos institucionales de la ciudad los apoyen y/o promocionen como se debiera, que suele ser que no... pensemos pues que es por su cuantía, que no dejadez. 

Dicho amigo me pidió que le nombrara algunos títulos de autores ilicitanos, y cómo sería un empezar para no terminar, tire mano de algunos de los libros que tengo en casa escritos por mis paisanos y se los fui comentando... como ejemplo, os adjunto fotos de algunos de esos muchos ejemplares. 



Obviamente, este popurrí de fotografías no es más que la punta del iceberg de lo mucho y para cada gusto, que se puede leer de autores de aquí. Donde hay tanto, que ni yo mismo como autor ilicitano soy capaz de leer y enumerar, ¡ojo! que tampoco tengo el placer de conocer a todos los autores, ya que como he dicho somos muchos, y yo tal vez, de los que menos se prodigan en eso de salir. 

lunes, 14 de noviembre de 2016

Ojala se nos cure.





No sé si hay más canallas que inocentes enterrados,
ni sé si hay más pena que rencor.
Si se que todo extremo es malo,
como malo es imponer la idea de una razón.


Me gustaría hablar con muertos de uno y otro lado,
como me gustaría hacerlo con los que no tenían color.
No hay guerra buena, ni tampoco honor,
en asesinar por la doctrina de un dedo acusador.


Estoy, como se diría, hasta los huevos,
de escuchar siempre la misma versión.
En las guerras mueren y matan personas
llenas de odio y sinrazón.


Impresentables asesinos que cuan lobos en la noche
desgarran a las víctimas sus blandas entrañas,
se sabe los había en todo rincón.
Soy uno de aquellos locos, sin honor llámenlo.
Que grita porque siente que versiones son muchas
y realidades ni tantas ni tan diferentes.
¿Qué iba a reprochar yo? un joven fantasmón,
que en el calor de su casa, ríe, escribe y canta.


Padecieron los abuelos y eso queda lejos,
pero sé que fue aquello
porque me moleste en hablar con ellos.
Calamidad, miedo, pena, hambre…
¡qué valentía la nuestra de opinar si padecer!


Ojala se cure del todo la intolerancia
y no tenga nadie que vivir de aquellos horrores.
Ojala cicatricen los rencores de quienes no se conocen,
y España, y sus españoles, vivan y dejen.







lunes, 7 de noviembre de 2016

Autismo y Down.




Con almíbar en la mirada, levantáis una tras la otra
todas aquellas frescas y apacibles madrugadas, en ellas, 
vuestros pasos son el hueco sonido que recorre recuerdos y pasillo, 
llenando de paz y silencio la sangre que nace carne y viste de universo. 
En vuestras caricias y abrazos… sonrisa de soles y brisa, 
crece la pasión que estremece la razón y acorralada la soledad, 
que desnuda de besos, es aquel único eco sin dueño o remordimiento.

Dibujo abstracto de la incertidumbre y el miedo.
Hoy y mañana, milagro de tiempo, alma y sueño, 
son vuestros ojos y es nuestro aliento.

Gritar, gritar es lo que quiero, hacia la fragilidad del aire y mi pensamiento, 
esperando emerger en vuestro mundo ajeno y sincero. 

Derribar quisiera el muro que nos aleja sin remedio
y lo hace sin compasión, lleno de callados argumentos
al que tanto padre entrega su cuerpo, sin precisar de aquel falso sacrificio 
al que lloran los ignorantes y se abrazan los desechos.