lunes, 23 de septiembre de 2013

Hasta los huevos... o cojones, me da igual.




Estoy hasta los cojones, si, hablo en plural, incluyo los dos, ya sé que muchos de vosotros, aquellos que me conocéis con cierta profundidad, los que de una u otra manera los habéis disfrutado o sufrido. Vosotros, os estaréis echando las manos a la cabeza. Para el resto, los que no me conocen tan íntimamente, deciros que no, no son nada sobrenatural o inhumano, tan solo están por encima de la media, e de ahí, que en tantas y tantas ocasiones para mi desgracia, hayan sido punto de encuentro.



Si, hasta esta fracción de mi anatomía estoy de tanto hijo puta sinvergüenza, de todos y cada uno de esos que prometen y prometen para una vez allá donde quieren, hacer justo lo contrario a lo predicado. Hasta los mismísimos, de esas leyes fabricadas al antojo para que sus mentiras e incompetencias jamás sufran, hasta los dos, será cual fuere su tamaño, de esas pagas vitalicias que de la manera más inmerecida se conceden entre ellos mismos, sin que ni unos, ni los otros, muevan en su contra ficha.


Es increíble, como en esa centrada parte de mi cuerpo, llega a acumularse tanto y variado asco, como el que me dan los banqueros, especie desalmada y protegida por altas esferas, repelentes personajillos, que parapetados tras papeles, huecos apretones de mano y, falsas sonrisas, sangran a la pobre vecina que ni escribir recuerda la criaturilla. -La ignorancia no exime de responsabilidad- Dicen ¡¡Ojo!! Mientras la ignorante no sea su madre, su mujer, la hija.


Aborrezco al descerebrado soñador que dibuja la verdad según la apetencia o, el intereses personal. Aborrezco aquellos que mal meten pueblos contra iguales, esos que modifican la historia, sus verdades, el sudor y la sangre. Payasos mal pintados sin propia personalidad, gilipollas a los que me encantaría mostrar la realidad, bajarlos a la tierra, enseñarles a mirar, y si. Darles también alguna patadita en esos cojones que se presupone deben tener, pese que créanme cuando digo que dudo, y mucho, tengan lo que hay que tener.