jueves, 8 de diciembre de 2016

Vieja loca.




Viste los gatos con trajes de lana
que ella mismo teje,
aquellos bichos coloridos
parecían y parecen demoníacas figuritas.

Siempre la tuve como loca
y a sus gatos como fieras camufladas,
capaces de emerger bajo aquellas
prendas para comerse las almas.

Culpan las vecinas a la soledad de sus manías,
y a Dios, el permitir parirla.
Más rápido van las lenguas que mis ojos,
y  mucho más sus voces que todos los sueños.

Cae la noche, y con ella, las sombras regresan,
y la loca en su casa teje que teje para sus gatos, hoy,
un disfraz de triste payaso, dejándose la vista junto la vida,
cerca de la persiana donde todo, antes de empezar, termina.

Un gato en la calle, por la acera
camina disfrazado de Spiderman,
los señoritos perros le miran y le temen.
Su dueña es la loca y, parece que lo saben.

¿Qué será de esas bestias de pelo y lana,
el día que la vieja termine en una caja de madera larga,
y no sepan las vecinas a quien culpar de nada?,
¿Qué será de ellas, sus trajes y la casa?

Hay tanta loca como loco en mi tierra, como en el planeta,
les llaman viejos, algunos, hasta momias.
Viven por inercia y mueren sin que nadie se entere,
junto los gatos que hoy, van de dibujos animados.



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