lunes, 27 de marzo de 2017

Espacios en el silencio.





Espacios en el silencio me gritan de afuera hacia adentro,
desgarrando la carne y troceando el sentimiento.
Yo quise uno de aquellos abrazos limpios,
de esos sin voz, sin música, sin rendor.
De los que se agarran con tal fuerza al alma,
que hace del adiós un tierno hasta luego y del recuerdo un mundo completo.
Yo quise uno de aquellos abrazos de eternidad y plácido silencio,
de quien fuera amigo y será por siempre genio.







A la memoria de Manuel Vicente Segarra Berenguer.


miércoles, 22 de marzo de 2017

Una miaja de la novela. El coño de que despertó, y lo hizo con hambre. Que algún día verá la luz.



...Cuando un cuerpo está hecho a lo que está hecho, todo cambio parece el final del mundo. Verse en casa sola con dos niñas, ya casi unas mujercitas que salían y entraban prácticamente sin pedir permiso o dar explicaciones. Y sin el mueble de poco uso pero sí de mantenimiento exhaustivo que Alfonso había sido desde el principio de los tiempos, hacía que la casa se le cayera encima. Ella, que apenas sabía lo que era tiempo para sí misma, se notaba ahora hueca, vacía, perdida.  “¿Qué hacer con tanto rato libre?” pensaba con cierto grado de culpabilidad y tristeza. Menos que lavar, menos que planchar,  menos mierda a restregar (sobre todo de ciertos calzoncillos), menos comida que hacer. E importante, como Alfonso era el que tenía que comer y cenar siempre de horno o fritanga, porque ella y las niñas con cualquier cosilla se apañaban. Muchas veces ni se tenía que pringar en la cocina. Bendiciones que cegada, Esther no veía a lo primero...

viernes, 17 de marzo de 2017

¡Anda ya!





Cada vez que escucho a alguien hablando como si hubiera descubierto en ese momento que la información es poder, me pregunto muy para adentro si el pobre infeliz se cree de verdad que lo de confesarse es para limpiarse los pecados. 

miércoles, 8 de marzo de 2017

Con ganas de reír, incluso cuando esta mal.

Me considero, dentro de mis posibilidades, una persona afortunada por la cantidad y calidad de personas que conozco, muchas de ellas, almas inquietas con una clara necesidad a expresarse sacando lo mucho que bien adentro llevan oculto. De algunas, como Lola Martinez Lorenzo, Fini Alacid o Antonio Pons, ya os he hablado, y hoy, toca el turno a Paco Morell, o como en el mundillo del arte se le conoce. Francis Morell. Un tipo con tanto arte como imaginación, y con un corazón tan grande pese su aspecto de gruñón empedernido, que hasta que no se le conoce con cierta cercanía, uno dice; -¿De qué, ese?, quita, quita-, pero si, de corazón grande, lo que yo les diga. 


Muchos, pero así y todo los menos, le conocen por su faceta como fotógrafo artístico muy dado a los paisajes urbanos y en especial a sus verdaderas herramientas de trabajo. (Sacapuntas, plumillas, lápices...) creando bodegones tan tristes como esperanzadores.


Paco (Francis Morell), es mucho más conocido por sus trabajos a base de carbonilla, algo de pintura e infinidad de horas, que por la fotografía.


Son muchas las exposiciones que lleva hechas, y más los cuadros  e ilustraciones vendidas. Pero hay una cosa de este artista y amigo, que a mí por lo menos, ME-EN-CAN-TA, son esos  cuadernos (más pequeños que un teléfono móvil), que dibuja partiendo de alguna temática. La indiferencia por ejemplo es una de ellas, y que sin imaginación, un gran pulso. Saco y mitad o dos, de horas, y una lupa bien gorda, sería imposible hacer. El muy Cabrón, porque no tiene otra definición, me ha dejado para que vea sus dos últimos cuadernitos. Lo de cabrón lo digo (desde el cariño), porque ahora mismo estoy en el paro y me es imposible hacerme con alguno de ellos, porque en verdad, que son una maravilla, tan única como imposible de exponer por su formato fuera de todo convencionalismo. 


Muchas de las hojas van siempre acompañadas por sus pensamientos, sus inquietudes, su rabia y desespero. 



...hay veces, al igual es que soy raro de narices, que me gustaría estar dentro de esa cabecita suya...


El no quiere verlo, pero para mí por lo menos, tiene mucho de poeta dentro, y como cada uno la poesía la expresa como la expresa. Yo, la escribo, él, la dibuja y colorea. 


En fin, que este hombre, es uno más de esos muchos/as genios/as que en ocasiones no se ven por lo cerca que les tenemos. Otro, que englosa con alguna que otra maravillosa cosilla, mi pequeña colección de afecto.

Para saber más de él:

https://www.facebook.com/Francis-Morell-882272178459264/?fref=ts

sábado, 4 de marzo de 2017

Soy tó orejas.



Mi hija mayor lleva un tiempo diciéndome que me estoy quedando sordo, yo no la creo, para mí, que lo que hace es hablar más bajo de lo normal para joder. Porque sin ir más lejos este mediodía, dos mesas más para allá de donde me hacía el café, dos señoritingas de estas muy estiradas, con trapitos, zapatos y bolsos de marca (si eran imitaciones o no, me la suda), ya saben ¿no? de las que cogen la tostada con dos deditos y los demás se quedan así como para arriba, y aunque el café con leche queme cosa mala, no le soplan por si les sale un perdigonazo de saliva de esos tan poco finos que van más con la clase obrera. Y una decía a la otra, por lo bajito, demostrando que el problema no está en mis orejas. Que ella imaginaba que en aquellas cápsulas iba una especie de tapón de silicona comprimido, y que la cápsula, al contacto con los ácidos gástricos se deshacía liberando el tapón. Por resumir que para eso ya habido bastante con que yo me chupara toda la conversación. Por lo visto, la señora en cuestión tenía unas cagaleras de aquí no te menees y el médico le había mandado unas cápsulas para cortarsela. Y el resultado fue tan brutal, que la buena mujer no se lo explicaba de otro modo que con aquello del tapón a mitad de culo. Puede sonar bestia, pero es así, hasta las damas más finas de vez en cuando no sólo cagan, también lo comentan.


viernes, 3 de marzo de 2017

Cantos de sirena.




Tanto se ha gritado que viene el lobo,
que con este ya desgarrandonos,
nuestra sangre de roja pasó a ser negra,
y de húmeda a seca. Y vida,
de aceptable, a cruda miseria.
Sin que nos parpadeara un ojo o nuestra voz se alzara,
hacia esos acantilados de roca donde con furia,
mi mar sigue golpeando, tratando de despertarnos,
avisando, que no todo es verdad y lo que ahí,
es demasiado charlatán.

Cuando ya no sé si pienso por mi o por todos los demás,
he intentado sentarme y llorar.
Secos, como aquella sangre negra,
mis ojos no se humedecieron,
ni en otoño, ni en primavera,
ni a pies de esas calaveras que tanto quise y por días se alejan.
Por un momento pensé que no era hombre,
ni persona, ni animal siquiera.
Allí, sentado con los ojos abiertos sin pena.

Y maldigo desde el interior de mis tripas
porque prefiero la ira a la tristeza,
a quienes callamos cuan borregos frente la cuchilla.
Perdimos la oportunidad de ser humanos al dejar de pensar,
con ese cerebro armado y aquella alma sin piedad.
Aquí me veo, que no se si soy o no,
esa persona que un día hubo llena de ilusión.

Tanto se ha gritado que viene el lobo,
que el lobo, mientras le acariciamos,
nos comió hasta el corazón.
Disfrazado en lo que todos quieren se oculta la prisión,
de ese extremo viejo y podrido por el odio de su rencor.
De persona a marioneta y de clamor a voz,
las calles se llenan de pasado, nunca de perdón.



-Me moriré con la pena de no dejar un mundo mejor a quienes sabiéndose persona nunca ven en su interior. Cuán de fácil es la vida desde el poco respeto y el mucho amor, que toda persona lleva desde crío y algunos perdieron con la intención de ser Dios. Es verdad que la mentira tiene muy cortas sus patas, pero también es verdad que es más cómodo creer una versión, que escarbar en la tierra y sentir como la brisa otra voz. Tiene las patas cortas pero llega hasta la razón, minando de guerra la coherencia y de miedo el corazón-