sábado, 17 de marzo de 2018

Nueva lectura

Llevaba, desde que me enteré de que salia, con ganas de agarrar el nuevo libro de Gabriel Maria Pérez. Lunas de azabache. Y por fin, ya es mío, lo recogí el pasado jueves y me lo he bebido para, volverlo a empezar. Porque este autor, como tan pocos otros, invita a releer, y releer, y releer. 


La foto de portada dice muchísimo del autor, de su sentir, de su ilusión y honrada personalidad. Agatha, su niña azul, se transforma muy habitualmente en la esencia que da color y vida a su poesía. No todos los que tenemos el duro privilegio de convivir con esos pocos seres tan, tan, tan especiales, que son incapaces de albergar rencor y desconocen la mentira, la pedantería, la envidia y la necesidad. Tenemos el don de expresar nuestro día a día con la elegante  dulzura con que lo hace Gabriel Maria. 

La gente que me conoce sabe de mi gusto por la poesía, digamos, desvergonzada, cruda, tal vez, hasta grosera. Eso es cierto, pero a diferencia de lo que se opina de mí en este aspecto. No solo esa poesía me gusta...vamos, que doy para un poquito más. 

Descubrí a Gabriel hace mucho, tanto, que aún no tenia nada publicado, y como me ha pasado en alguna otra ocasión, pocas para lo que seria de desear, pero en alguna otra, me encantó, porque, pese a lo que se tiende a creer, el tener más o menos libros publicados no nos hace buenos. Yo por ejemplo llevo 10 y sigo siendo la mar de mediocre. 

Pero, como no hay nada mejor que predicar con el ejemplo...



¿Qué, a que empiezo hacerme entender?



El que quiera más, que se lo compre. Que yo, voy a seguir leyendo.


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